Sociedad Gastronómica y Cultural Fonseca
Gastronomía de Coruña - Gastronomía de Galicia
1) Después de haber limpiado el cerdo, se adoba con el “mojo criollo” (orégano, ajo, sal, jugo de naranja y aguardiente), preferentemente desde el día anterior para obtener mejores resultados, además facilitará que los jugos del adobo pase a la pieza en mayor cantidad.
2) Después de adobado, se sella la pieza dándole una cocción previa a altas temperaturas, logrando así la caramelización de los azúcares y la coagulación de las proteínas de la superficie, logrando una costra de color dorado que no permite que los jugos salgan.
3) Se pone boca arriba y untado con la mitad de la grasa de cerdo y a medida que se va cocinando, se debe ir rociando con el adobo o con el fondo de la cocción. Lo correcto es que si vamos a asar el cerdo al horno, se le coloque debajo un lecho con las ramas de laurel (sin las hojas), para evitar que la carne se adhiera a la bandeja. Al aplicarle calor al horno, debe ser al principio muy intenso, luego se debe ir bajando la temperatura paulatinamente.
4) A media cocción (una hora, aproximadamente) se le da la vuelta al cerdo y se unta con la grasa restante y se termina con otra hora de cocción.