Dónde y qué comer

Café Bar "El Remo"

La primera vez que entré en él, fue por casualidad. Iba paseando por delante de mi casa, por el Paseo de la Dársena, y allí estaba en el nº 2. Era un bar estrecho al que se accedía subiendo dos pequeños escalones de piedra y a la izquierda de la puerta tenía como clavado en la pared, un viejo remo de madera. Me llamó la atención porque sobre las escaleras había una pizarra en la que se podían leer las tapas del día y entre las cuales figuraba uno de mis platos preferidos: patatas rellenas. Así pues no tuve más remedio que entrar.

Me encontré con un local largo, con las paredes de piedra a la vista. Muy limpio con 3 ó 4 mesitas con sus taburetes y a la derecha una larga barra forrada de madera que terminaba en una pequeña cocina donde estaba una señora. Al acercarme a la barra, me atendió un chico joven a quien le pedí un vino y una tapita de patatas rellenas. Cuando vi el plato se me empezó a hacer la boca agua. Traía dos patatas más que medianas y venía sobre otro plato mas grande con un trozo de pan, un cuchillo y un tenedor. Me encantó la tapa, y mucho más cuando me cobraron solo 1 € por ella.

La segunda vez fui con mi nieto Jaime que tenía sed y quería tomarse una "coca cola de limón". Lo llevé allí y se la tomó con una tapa de arroz con pollo que le encantó y llegó a casa ya comido. Se durmió y nos dejó comer en paz a todos los demás. La siguiente vez que fui con él, se tomo unas albóndigas con el mismo resultado.

Jaime se marchó y yo seguí yendo de vez en cuando y seguí probando tapas como, lengua estofada, guiso de choupa, carne rellena, jamón asado, panceta guisada, estofado de ternera, lacón con grelos, ternera asada, pulpo guisado, boquerones en vinagre, tortilla de patatas, ensaladilla (sobre todo en verano) ... a cada cual más rica.

Fui cogiendo confianza con Josefa, la dueña, que amén de una magnifica cocinera es una señora encantadora y su hijo Xalo y empecé a ir más a menudo. Así fui viendo que la gente de la zona iba casi todos los días a llevarse tapas para comer en casa o para compañeros de trabajo, Yo los imité y la siguiente vez que vino Jaime le llevé albóndigas que tanto le habían gustado y que también le encantaron a su abuela y ahora me sorprende con ellas algún fin de semana.

El día de la semifinal con el Oporto, estando charlando con Josefa, me enteré de los muchos encargos que tenía de tortillas y sobre la marcha le encargué una con un poquito de cebolla, para las ocho y media. Así a las nueve menos cuarto, cuando empezó el partido, yo tenía mi tortilla calentita, recién hecha al estilo de Betanzos pero sin tenerla que comer con cuchara. Al acabar el partido, puedo aseguraros que, era de los pocos coruñeses que no se quedó con un mal sabor de boca. Seguía el regustillo de aquella magnífica tortilla.

Después de esta experiencia seguí encargando comida y entonces fue cuando me enteré de que Josefa es la proveedora de muchos de los dueños de los barcos atracados en la dársena. Por ello los fines de semana y cuando hace buen tiempo, amén de las tapas del día, suele tener, empanadas, lacón asado, ensaladilla rusa y ensalada de lechuga y tomate que sirve con el aceite y vinagre a parte; y si se encargan el día anterior, bistés panados y cualquier otra cosa, siempre que ella sepa hacerla. De todas formas pienso que se le deben encargar las cosas, sobre todo las tortillas, aunque sea en el mismo día ya que aunque tiene muy buena voluntad, la cocina es pequeña y cada vez hay más encargos.

Por si acaso os puede sacar de un apuro, los teléfonos son: 981 205 067 y 649 043 802.