Sociedad Gastronómica y Cultural Fonseca
Gastronomía de Coruña - Gastronomía de Galicia
Es evidente que para adelgazar el sistema racional es ponerse en manos de un especialista y seguir sus instrucciones, todas, sin salirse en absoluto de las mismas, que serán especificas para cada caso en particular. Otras veces lo que se pretende es controlar racionalmente el peso. Sin embargo en la práctica los planes fracasan casi siempre por los mismos errores. Pongámonos en el caso ¿Qué hacer para que fracase el plan?
Lo primero es tratar de perder el mayor número de kilos en el menor tiempo posible, lo cual genera una ansiedad sobreañadida que fácilmente se trasforma en voracidad. Si aún así se pierden algunos kilos, se recuperan tan rápidamente como se perdieron y nuevamente el bañador de este año no nos servirá el verano que viene.
Otra trampa es contarle a todo el mundo que "estoy a régimen", así nos sentiremos ya más delgados, pero de tanto hablar de lo mismo nos pasaremos el día pensando en la comida y generando un deseo incontrolable que nos llevará a comer entre horas, justo cuando menos parece que comemos y que es cuando más engordamos: una chocolatina aquí, dos o tres cafelitos y un par de cervezas con sus tapas correspondientes, pero eso sí, al medio día el bistec a la plancha ¡no faltaría más! Hay que seguir "el régimen". Total, si lo vas a ver, el bistec es suficiente...... ¡ya te has tomado los calamares o las patatas fritas!
Pero empecemos por el principio. Sobre todo hay que ser más papistas que el Papa y por mucho que digan piensas que será mejor ahorrarse el desayuno o tomarse un café o un zumo a toda prisa mientras te pones la chaqueta. Con esto ya tenemos asegurada el hambre matinal y la ansiedad del mediodía a no ser que la aplaquemos con el croissant mañanero o la tapa de tortilla.
A mediodía, como "estas a régimen", no te pongas pan, coge del de al lado, total es solo un trocito, ni te sirvas patatas, cógelas de la fuente, así parece que no se contabilizan. Usa un plato grande para que parezca que te sirves poco y, por lo menos, no hace tan feo. Come aprisa y así podrás repetir antes de que terminen los demás y se notará menos. Si te preparas alguna comida especial, para algo "estas a régimen", no dejes de probar además del menú general, una cucharada aquí, un pincho allí... El postre extra no lo perdones ya que parece algo intranscendente, sobre todo hoy que alguien trajo unos pasteles, bueno, de esos pequeñitos. Total nada. ¡Ah! Y el café naturalmente con sacarina. Eso es sagrado y así te justificas de todos los errores acumulados incluso del de no tomar agua aunque no te lo haya dicho ningún especialista.
A la merienda nada de pan, mejor galletitas, tan inocentes ellas. Si consigues sustituir el pan por la bollería además de descuidar tu salud conseguirás engordar mucho más aprisa y sin esfuerzo.
A la cena, si es fuera de casa, te incitarán a tomar alguna cosa de esas "rápidas", que parece como que no se come, aunque huela tanto a margarina y a queso ¡Total por una vez! La misma historia que el whisqui, desde luego con agua para no provocar al personal, o la "cañita" así en diminutivo no tan excepcional como crees. Y en la nevera que no falte nada porque los demás de la casa, pobres, que culpa tienen, aunque a veces no sabes que hacer y también colaboras.
Si además consigues de alguna manera pasar hambre ya tienes asegurado el deseo de comer y tarde o temprano, porque la voluntad se gasta, llegarás a l bocadillo, claro que no entero, desde luego, sólo medio y con queso fresco así parece menos engordante.
Como esta es una sección más bien culinaria no hablaremos de las horas frente a la televisión, el ejercicio olvidado, el coche a todas partes, el ascensor, la calefacción...... Pero, si quieres de verdad controlar el peso, guíate entonces por el sentido común y no caigas en todos estos errores. Déjate dirigir por "un docto y prudente" especialista, como diría el padre Astete, porque el adelgazador autosuficiente generalmente ni adelgaza ni come lo suficiente.