1) Cuece las patatas con piel en agua con sal. Una vez cocidas, pélalas y córtalas por la mitad.
2) Coloca encima de cada patata una loncha de queso de tetilla y hornea a 180ºC hasta que la superficie del queso se haya dorado
3) Haz los solomillos simplemente a la plancha, a fuego muy vivo, y sazónalos con sal gorda.