La gastronomía en Internet

Jorge Fernández Nogueira

Hace años que vengo recogiendo artículos, recetas e informaciones en general sobre la cocina, la gastronomía y la alimentación. Pero desde que se generalizó el uso de Internet, son miles las páginas que sobre temas culinarios y de restauración aparecen alojadas en la Red. Las hay excelentes, buenas y menos buenas, como todas las cosas, pero dentro de estas tres categorías o cualidades también las hay diferentes o cuando menos curiosas, a las que accedes a través de fuentes indirectas o enlaces que de repente te sitúan ante una información sobre la cocina de Nepal, la gastronomía de los astronautas, las recetas de los mormones o la elaboración de pan con condimentos afrodisíacos, además, claro está, de los artículos gastronómicos y recetas de las diferentes cocinas tradicionales de todas las nacionalidades. Todo un mundo abierto a la imaginación en el monitor de tu ordenador.

Algunos de estos sitios ya tienen sus años de andar por ahí. Otros son nuevos y aprovechan las bondades de las nuevas tecnologías. Pero por desgracia no todo es bello en el Ciberespacio y con el pretexto de la nobleza gastronómica, podemos encontrar cosas ciertamente desagradables.

Pero fijémonos en lo bueno que lo hay y mucho. Es alentador comprobar que hay personas a título personal, que se pasan horas y horas con su ordenador colgando de la Red sus experiencias culinarias, sus recetas y trucos de cocina, diccionarios gastronómicos, informaciones sobre restaurantes y restauradores, vinos, quesos, aceites, rutas y fiestas gastronómicas, etc., con el único afán de compartir gratuitamente con los demás su afición y sus experiencias en un arte tan universal como lo es cocinar.

No cabe duda que el potencial informativo que aporta Internet es inmenso. Hay muchísima información colgada, yo diría que demasiada, por eso es conveniente ejercer algún proceso de discriminación para quedarnos sólo con los favoritos, con lo que de verdad merece la pena explorar. Aún así, en ocasiones los cauces de acceso nos pueden superar en la cantidad de información que se despliega ante nosotros.

Desde que navego por la Red (me gusta usar el término marinero de navegar), he podido entrar en todo tipo de páginas. Las hay de cocineros consagrados, de Sociedades Gastronómicas, de instituciones y entidades, de gremios y de puros y simples aficionados que nos ofrecen cosas increíbles de forma totalmente altruista y gratuita.

Y también para nosotros estas páginas (webs) tienen importancia, pues no olvidemos que nuestra Sociedad (Fonseca) presumía y presume de que, salvo en la celebración de dos acontecimientos gastronómicos anuales, a lo largo de nuestros ya 12 años de existencia, jamás hemos repetido una receta. Básicamente eso es cierto, de hecho nuestro fondo culinario ronda en estos momentos las mil recetas desarrolladas todas ellas en nuestros fogones. Por eso, conociendo lo que conozco, os puedo asegurar que en nuestro país no creo que pasen de una docena las agrupaciones o sociedades gastronómicas que acumulen semejante potencial histórico de recetas. Pero a veces los cocineros que tenemos la responsabilidad de cubrir las sesiones gastronómicas que nos tocan por riguroso orden en nuestra Sociedad, nos encontramos que no nos quedan muchas experiencias dentro de una evolución razonablemente amateur si no queremos repetir platos o recetas ya desarrolladas con anterioridad.

Internet puede ser una ayuda de indudable valor. En la Red encontramos miles de recetas de la cocina gallega, española e internacional, permitiéndonos así escoger menús, estudiar sus ingredientes y hasta recrearnos en la propia historia de la receta, añadiendo así el valor cultural al proceso técnico de la experiencia culinaria que vayamos a desarrollar.

Y como he visto casi de todo en la pantalla de mi ordenador, me decidí a dar servicio a una vieja agenda de despacho que tenía sin usar, en donde fui anotando las direcciones de las webs en que iba aterrizando, guardando sus características y contenidos y la valoración que yo le daba en una escala de una a cinco estrellas.

Las más significativas (las aprobadas) os las ofrezco desde las páginas de este querido Grelo por si os apetece en algún momento consultar recetas, ver informaciones o tomar datos sobre algún tema gastronómico concreto.

Y para terminar, un ruego. A nuestra querida Junta Directiva, de la que todos debemos ser fieles colaboradores, le pediría que, al menos como introducción al tema, en alguna de sus reuniones ordinarias tratara la posibilidad de crear nuestra propia página web. Estoy seguro que habrá algún amigo de la Sociedad dispuesto a echarnos una mano en esta cuestión y no dudéis que sería un salto cualitativo en nuestra ya más que respetable historia.

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