Menú " Prestige"
Un accidente, un desastre, un deterioro de nuestro medio ambiente, da lugar a una sugerencia de hacer una comida singular de referencia ¿ Qué hacer ¿ Sin duda acepto la propuesta sugerencia, y no voy a convertirla en una muestra de la poca consideración que ha tenido el territorio de Galicia y la importancia de su mar en su desarrollo y menos aproximarme a la crítica política desde un espacio que es de relajación y procura del bien comer. Y aunque la referencia se situa más en la desgracia que en el placer, tampoco es el espacio para una cena de hambre, de desgracia, ni frívola
La contaminación es de chapapote, la imagen es negra,el fondo es el mar y para hacer una cena que tenga el Mar y la negrura, (simulada por las alternativas de la tinta o el caviar) trato de ajustar este menú, pero quiero, dejar en estas letras, que el recuerdo del "prestige" sea el del entorno y de las familias afectadas y la cena que lo recuerde no sea para olvidar nada de la desgracia que ha generado tan desagradable accidente y las poco afortunadas formas de paliación.
Vayamos al menú que esta formado por caldo verde de algas, merluza Prestige y postre de chapapote. Y su elaboración básica.
1) Un litro de agua con un poco de sal gorda y dos hojas de laurel, la ponemos a hervir, e introducimos los mejillones para que se abran y suelten su jugo. Se retiran para sacarle las conchas al tiempo que se filtra el agua y se añade la patata y la cebolla con unas gotas de aceite, que se dejarán hervir.
2) Se pone a hervir en otro medio litro de agua con algo de sal la espina de la merluza y la cola del rape, se retira un poco de agua para poner las algas a remojo.
3) Se limpian y trocean los menudillos comestibles de la merluza y de la cola del rape, así como se pican los mejillones.
4) Las algas se cortan y trocean para que queden suaves.
5) Al agua que previamente ya teníamos hirviendo se le añade los menudillos comestibles que separamos antes, los mejillones, las algas verdes y suaves y la cantidad de agua que vaya precisando de la que disponemos de cocer los pescados, así como la sal y el aceite para que el sabor marino domine en el caldo que nos quedará, como litro y medio, cuasi parecido al caldo verde portugués, pero con la limpieza y la energía del yodo marino.