Sociedad Gastronómica y Cultural Fonseca
Gastronomía de Coruña - Gastronomía de Galicia
Perdona Señor a tu siervo, que llevado por su vanidad, ha entendido que su poder no tiene límites hasta el punto, que no sólo puede matar a sus hermanos de especie en determinadas circunstancias (guerras preventivas, etc.),sino a aquellos tan próximos y a los que debe tanto, los cerdos, pues no en vano durante muchos años han sido la base de la dieta de subsistencia del paisano gallego.
Perdónale Señor especialmente en estos días de prematura primavera en que pretende solazarse no sólo con sus hermanos y hermanas, sino incluso y además con su amigo el cerdo al que de modo alevoso la ha quitado la vida hace ya meses invocando a San Martín ¡ qué blasfemia Señor ! para hundirle debajo del gañote el cuchillo carnicero y asesino, el mismo seguramente que le había desposeído de un tajo en plena juventud de su capacidad de transmisión genética en alegre coiunda.
Tal vergüenza y sentido de la responsabilidad ha tenido que soportar, que casi ese mismo día lo ha escondido en un arca de madera cubierto de sal para ocultarlo y para, pasados unos meses de justificación moral, ahora, al llegar la primavera a elcorteingles.com, sólo el pensarlo me avergüenza, se lanza obscenamente sobre él ¡ para comérselo Señor ¡ disimulándolo entre grelos y patatas, con el concurso de familiares y amigos, bañándolo a la vez con rojos caldos de la inocente vid. Ni aún así se da cuenta que está realizando la liturgia de un sacrificio a no sabe que dioses, exactamente igual que los pueblos mal llamados infieles ¿ infieles a quién?
Este animal, Señor, tan parecido a nosotros que yo me atrevo no sólo a llamarle semejante sino incluso hermano, ya que algunos de sus órganos se han convertido en ideales para el transplante a humanos por su "proximidad biológica". Este ser indefenso que no posee los colmillos de su primo el jabalí ni su velocidad, pero que sobre todo carece de su agresividad y se contenta con las "lavaduras" de sus platos y pucheros para ¡ qué muestra de generosidad Señor ! transformarlos en manjares a cual más suculento, desde los mismísimos "fuciños" y "orellas" hasta la más obscura pezuña, con el loable fin de realzar las pitanzas de sus amos. ¡Ah, si conservase la ferocidad de su antecesor! ¡Otro gallo cantaría!
Cuando nuestros primeros padres, según cuentan, llevaban aquella dieta vegetariana en el famoso Paraíso, gracias a la cual jamás se sintieron provocados por los cuerpos de su pareja ni por los jamones de los alegres cerditos paradisíacos. Sólo el terrible pecado de soberbia con la dichosa manzana tabardilla descubrió en ellos la lujuria y a la vez sus ojos se volvieron inmediatamente hacia aquellos rollizos y sonrosados cerditos para lanzarse ávidamente sobre ellos. Pero la mal llamada civilización, que es sólo desarrollo, transformó a este compañero del hombre en "porco" al relegarlo a la cuadra de engorde para cebarlo y acabar arteramente con su vida y porvenir, por el egoísmo de una "laconada" que se continúa insensiblemente en los cocidos, embutidos, mantecas, filloas, chicharrones, torreznos.........¡ Cuántos pecados Señor ! ¿ Cuántas veces Toñito ? le decía el confesor, y Toñito afirmaba, apenas sin levantar la vista, pudibundamente, ¡ todos los días señor cura! Eso, todos los días un mordisco obsceno a una tajada de "cocho", llámese lomo, cachola o cualquier otra parte sabrosa y cachonda.
Y aún debemos avergonzarnos más al escuchar voces que nos advierten de la maldad de este animal, cual si fuese "o demo", amenazándonos con hipercolesterolemias galopantes, cuando ya el mismísimo Dr. Marañón levantó enérgicamente la voz en su defensa diciendo que era el cerdo un animal desprestigiado injustamente porque la realidad demuestra que es el más honesto, gastronómicamente hablando, porque tiene la grasa claramente separada del magro, no como el inocente cordero o la misma vaca lechera, en los que no sabemos donde empieza una y termina lo otro.
Por ello Señor, yo y mis compañeros de laconada te pedimos perdón por tantos desmanes y esperamos de tu benevolencia mires para otro lado en estos días de Carnaval. Y ya que ves nuestra buena disposición, con la confianza que nos da tu bendición, dinos : En ese Paraíso que nos prometen....¿hay también "cochos"?