Así como los modistos consideran fundamental para vestirse en cualquier circunstancia lo que ellos llaman un "fondo de armario" del mismo modo el cocinero debe disponer de "un fondo de despensa" que le saque de cualquier apuro. A eso se refería el cocinero Artzak cuando destacaba de su amigo Arguiñano, al que cuando le visitaba en su casa le sorprendía siempre la facilidad con que se inventaba algo para picar o cenar. En este "fondo de despensa" que recorreremos otro día no deben faltar algunas latas y entre ellas las de sardinas en aceite para preparar sin mayores complicaciones un aperitivo diferente.
1) Cortar pequeñas rebanadas de pan y freírlas en el aceite sin tostarlas.
2) Limpiar las sardinas de los restos de la espina central, las posibles huevas, así como de la piel que fácilmente se desprende. Deshacer en un mortero y espolvorear ligeramente pimienta negra.
3) Deshacer un poco con un tenedor las yemas de los huevos en una tabla e incorporarle la pasta de sardinas dejando que se vean los pequeños trozos de yema amarilla.
4) Untar las tostadas de pan y colocar en una fuente.
5) Picar finamente las claras y distribuirlas por la superficie y a continuación el perejil que se va cortando encima con una tijera.