Los niños gallegos comen demasiados
alimentos ricos en grasas y azúcares
y pasan muchas horas sentados delante de la
televisión o el ordenador. No queman
todas las calorías que consumen porque
llevan una vida más sedentaria que la
anterior generación.
El resultado es el preocupante incremento de
los casos de obesidad infantil. El catedrático
de Pediatría de la Universidad de Santiago,
Rafael Tojo, que participa en el congreso de
alimentación de Baiona, señala
que en los últimos 10 años han
aumentado un 15% los casos de obesidad infantil.
La tercera parte de los niños y adolescentes
tienen sobrepeso en Galicia y la cifra va en
aumento.
La causa es la generalización de lo
que los especialistas califican como dieta alimentaria
obesógena, es decir, la ingesta de productos
atractivos para el consumo que aportan grasas
al organismo, pero que poseen un escaso valor
nutricional.
Sedentarismo
Los patrones de vida inactivos también
juegan un papel importante en esta situación.
Rafael Tojo afirma que las ciudades no gozan
de espacios suficientes para que los niños
jueguen libremente y los padres prefieren tenerlos
retenidos en casa. Incluso el tiempo de los
programas escolares de educación física
y deporte se han reducido considerablemente
en los últimos años.
Alejandro Martínez
Baiona
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