Sociedad Gastronómica y Cultural Fonseca
Gastronomía de Coruña - Gastronomía de Galicia
La preocupación por la nutrición es un problema de plena actualidad. Pero hace más de cincuenta años un joven profesor gallego ya tenía en su mente ese tema. El coruñés Gregorio Varela, con si título de farmacéutico bajo el brazo, pensó en opositar a cátedra y lo hizo a la de fisiología ya que la nutrición no existía como disciplina docente. Más adelante sería la primera persona que estrenase la titularidad de esa nueva asignatura a la que dedicó y le sigue dedicando toda su ciencia, ahora desde el puesto de catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid y de presidente de la Fundación Española de la Nutrición. Es un hombre de grandes conocimientos que los expresa de manera sencilla, asequible para cualquier tipo de auditorio, propulsor de la dieta atlántica, que no es incompatible con la mediterránea.
Gregorio Varela
Catedrático de nutrición
"Defiendo la dieta atlántica, que no tiene que estar reñida con la mediterránea"
En estos tiempo de cultura del cuerpo, escuchar las opiniones de una autoridad en el tema de la nutrición como lo es el profesor Gregorio Varela supone una gran ayuda, especialmente para los jóvenes que están preocupados por su figura. Este hombre fue uno de los pioneros en los estudios sobre los alimentos y por ello defiende la dieta atlántica rica en proteínas y que en Galicia cuenta con numerosos adeptos, además de defender también, en contra de lo que mucha gente piensa, la ingestión de alimentos fritos ya que éstos al freírse pierden buena parte de sus grasas animales.
Gregorio Varela nació en la calle San Andrés de A Coruña, en 1919. Tras el bachillerato empezó la carrera de farmacia, siguiendo los pasos de la profesión de su padre, que había instalado su farmacia en Madrid "donde había importantes reuniones intelectuales de rebotica". Sus estudios los interrumpió la guerra civil y finalizada ésta se licencio en 1943. Preparó el postgrado en el Instituto Rockefeller y en Cambridge así como en la ciudad alemana de Hannover logrando tres doctorados: farmacia, medicina y veterinaria, siempre orientándose hacia el campo de la nutrición logrando la cátedra en la Universidad de Granada y luego en la Autónoma de Madrid. Casado con Olga Moreiras, también catedrática en la Complutense de la misma asignatura, tienen un hijo, Gregorio, que es igualmente catedrático de nutrición y decano en la Universidad San Pablo-CEU. Fue colaborador íntimo del doctor Grande Cobián tanto en periódicos españoles como durante algunas visitas a los Estados Unidos y del que heredó la regla de que "hay que comer de todo, pero en plato de postre, salvo los domingos que se pude usar el grande".
Considera que el comer debe ser un placer que los franceses denominaron con la palabra palatividad, es decir, gusto en el paladar, lo que ahora utilizan mucho los catadores que "llegan a una precisión superior a la de los productos físico-químicos de análisis", pero que siempre debe de realizarse en la justa medida de cada persona.