Sociedad Gastronómica y Cultural Fonseca
Gastronomía de Coruña - Gastronomía de Galicia
Los grelos, aunque según Manuel Rivas formen el muro que nos separa por el Este del resto del Mundo, son también uno de los productos más sanos que poseemos dentro de la Dieta Atlántica para protegernos de los excesos en nuestra dieta. Protegen nuestras arterias de las nefastas acumulaciones de colesterol, según un reciente estudio de la UE. Si no fuera por ellos el déficit de hortalizas en nuestra mesa gallega, que señalan todas las estadísticas, sería más que preocupante. Casi todos los días, unos en el caldo y otros en ensaladas deberían acompañarnos a la hora de comer. Sin olvidar los enlatados, magníficos, para salir del paso.
1) Una vez eliminados los gruesos tronchos, lavar los grelos y sin cortar -sólo los grandes se trocearán con la mano- pasarlos a una pota con abundante agua hirviendo. Incorporar el unto y la sal. Mantener la cocción sobre una hora o más hasta que los tallos estén tiernos. A media cocción incorporar los chorizos enteros.
2) Pelar las patatas y ponerlas a hervir en rodajas gruesas con sal y un chorrito de aceite. Evitar que se deshagan controlando pasados diez minutos.
3) Preparar una ajada con abundante aceite en la que se doran los dientes de ajo pelados y troceados grandes. Desechar sin que se quemen. Retirar la sartén del fuego para enfriar un poco el aceite y añadir una cucharada de pimentón revolviendo inmediatamente y añadir una taza del caldo de cocer los grelos para evitar que se queme el pimentón.
4) Cuando estén los grelos, escurrirlos bien sobre una amplia tartera de barro para que se vaya calentando. Separar los chorizos y trocearlos gruesos.
5) Reservar el agua de los grelos en una tartera para congelar (dará un caldo excelente) y pasar a ésta los grelos bien escurridos. Distribuir uniformemente con cucharón la ajada por encima; colocar encima igualmente las patatas y los chorizos y llevar al fuego unos minutos para calentar todo antes de llevar a la mesa en la misma tartera.